HORCHER INCORPORA EL PICHÓN, EL POLLO Y EL PATO EN LA RECTA FINAL DE LA VEDA

  • enero 27, 2020

  • Los platos de caza de Horcher son uno de los clásicos más reconocidos del panorama gastronómico madrileño. El mítico restaurante, que abrió la veda el pasado mes de octubre, conquista los paladares más exigentes con recetas con décadas de historia. Ahora, en la recta final de la temporada de caza, Horcher actualiza su carta con platos como el pichón de Bresse, el pato salvaje y el pollito coquelet.
  • Durante la época de caza, que se prolongará hasta el mes de marzo, Horcher sorprende diariamente con una variedad de platos fuera de carta. Además, el mítico restaurante vive los últimos coletazos de platos de caza emblemáticos como la becada, la perdiz a la prensa y el faisán asado.
  • Este negocio familiar, liderado por Elisabeth Horcher, continúa ofreciendo experiencias gastronómicas irrepetibles basándose en la tradición heredada de su abuelo Otto. Horcher conserva la esencia original que le ha hecho ser todo un referente de la alta cocina internacional en Madrid, como la finalización de los platos en la sala.

 

Madrid, enero de 2020. El pasado mes de octubre se abrió la veda en Horcher. Comenzó entonces uno de los momentos más esperados del año en este restaurante: el inicio de la temporada de caza, un periodo que se extiende hasta el mes de marzo. El brillante expediente de Horcher como sinónimo de exquisitez cuenta con el aval de recetas como el pichón de Bresse, el pato salvaje y el pollito coquelet. Todos estos platos se incorporan a la carta ahora, cuando queda poco más de un mes para que cierre la veda.

Por supuesto, en todas sus propuestas gastronómicas, Miguel Hermann, jefe de cocina de Horcher, cuida al máximo los tiempos de cocción, pues “las carnes de caza, por ser de animales salvajes, cuentan con menos grasas que otras y pueden quedarse secas al menor descuido”.

Durante la época de caza, el restaurante de origen centroeuropeo sorprende diariamente a sus clientes con una variedad de platos fuera de carta que funcionan milimétricamente en sala. Hasta el próximo dos de febrero, día en el que el emblemático restaurante deja de servir algunos de sus platos de caza, se pueden encontrar propuestas de temporada cocinadas con el máximo mimo. Entre las que las que están viviendo sus últimos días en carta, destaca el faisán asado acompañado con salsa de perigord, cebollitas glaseadas y puré de boniato. También, el lomo de corzo, la perdiz asada en hoja de parra con uvas y la perdiz a la prensa.

 

La experiencia gastronómica de Horcher llega al culmen con el Baumkuchen, el pastel de árbol, un dulce artesanal hecho capa a capa en un horno especial con un peso aproximado de dos kilos y medio y elaborado con más de 70 huevos. Cortado en láminas veteadas como si de un carpaccio se tratase, se sirve cubierto de chocolate caliente, helado de vainilla y nata siendo desde hace décadas uno de los   mayores reclamos. La extensísima bodega de Horcher es un verdadero tesoro enológico dentro de Madrid, y es el lugar donde reposan vinos de añadas históricas que se enriquecen con la explicación y la sabiduría del sumiller Blas Benito, responsable también de que la coordinación entre sala y cocina sea tan espectacular como milimétrica. Horcher, símbolo de tradición y autenticidad, continúa sirviendo experiencias gastronómicas irrepetibles desde 1943. Situado frente a los emblemáticos jardines del Parque del Retiro, sus paredes respiran la impronta y personalidad que el abuelo de Elisabeth, Otto, metió en su maleta para fundar en Madrid uno de los templos del buen comer.

Elisabeth Horcher, cuarta generación familiar, junto con los jefes de sala Raúl Rodríguez Fernández y Blas Benito Aguilera (también sumiller), y el jefe de cocina Miguel Hermann imprimen todo el respeto, el amor y la pasión que se puede tener por este oficio manteniendo viva la llama de la mejor tradición culinaria. Como apunta Elisabeth, actual motor de Horcher: ‘’el trato cercano es nuestra forma de ser, acompañada siempre de un servicio excepcional que hoy en día está en vías de extinción’’. Así, con la honestidad de sus fogones por bandera y volcados en una tradición ajena a modas pasajeras, Horcher sigue siendo una referencia atemporal abierta a todos aquellos que disfruten del buen comer y quieran sentirse simplemente especiales durante unas horas. Todo ello con la garantía de que sentarse en una de sus mesas es un auténtico disfrute sensorial donde el comensal es el protagonista de una bellísima obra de arte.

 

Dirección: Alfonso XII, 6, Madrid
Teléfono: 91 532 35 96
Horario: L – V: de 13:30 a 16:00; 20:30 a 23:00 /  S: de 20:30 a 23:00.
Cierra sábados al mediodía y domingos.

Precio medio: 90€